Microdosis

Empezaremos explicando que el impulsor de los tratamientos médicos con microdosis fue un doctor mexicano, Eugenio Martínez Bravo(1922-2002),quien en la década de los setenta del pasado siglo XX decidió seguir los pasos de su abuelo –médico y homeópata- y dedicó sus esfuerzos a buscar alguna fórmula que permitiera aprovechar lo mejor de la Alopatía y de la Homeopatía encontrando un ambiente propicio para ello en la Universidad de Zacatecas (México) en la que ejerció como profesor ya que había en ella sumo interés en recuperar los usos medicinales de las plantas tradicionales.
Pero, ¿cómo llegó al convencimiento de que con dosis mucho menores de las habituales los fármacos podían ser igualmente efectivos? El doctor Jorge Ávila Guethón lo explica contando que al principio de su práctica médica Martínez Bravo se encargaba de asistir a los reclusos de una prisión y en cierta ocasión fue llamado para atender a tres que llevaban varias noches sin dormir. Pero resulta que en ese momento no contaba con medicamentos. Sólo halló un sedante suave de uso infantil en su maletín que, obviamente, no era suficiente ni para tratar a uno sólo. Cualquier otro médico no hubiera sabido qué hacer pero Martínez Bravo procedía de una familia donde la Homeopatía había estado muy presente así que vertió el sedante en un recipiente agua, agitó la mezcla con fuerza y después puso a cada uno de los reclusos dos gotas en el dorso de la lengua. Y, sorprendentemente, logró que los presos tuvieran un sueño tranquilo hasta el día siguiente.

Pues bien, fuera o no este episodio la particular manzana de Newton para Martínez Bravo el hecho es que su investigación posterior en la universidad con plantas autóctonas -en la que colaboraron sobre su uso y propiedades médicos, chamanes y representantes de la sabiduría popular- terminó por alumbrar la actual terapia con microdosis, un método sencillo, curativo, económico, inocuo y al alcance de todos cuyo resultados se presentaron públicamente por primera vez en 1982 durante el Congreso Internacional de Medicina Tradicional que tuvo lugar en Cuernavaca (Morelos, México) desde donde pronto pasó a Cuba y otras naciones iberoamericanas así como a Europa siendo Italia y España los países donde comienza hoy a enraizar con más fuerza.

El médico cubano Ávila Guethón -del Centro de Desarrollo Integral de Medicina Natural y Tradicional de La Habana (Cuba)- cuenta en su trabajo Experiencias en el uso de microdosis de medicamentos que en su país empezaron a utilizar las microdosis a mediados de 1995 en el Hospital Comandante Pinaresde San Cristóbal en Pinar del Río porque unos meses antes habían tenido la oportunidad de escuchar la conferencia que sobre el tema había impartido el propio doctor Martínez Bravoen Cuba y en esa época había déficit de medicamentos.

“Las primeras microdosis que elaboramos –cuenta en su artículo el doctor Ávila- fueron de Dipirona y las utilizábamos en el Cuerpo de Guardia como antipirético y analgésico apreciándose buenos resultados. Después incorporamos la Aminofilina para pacientes asmáticos con resultados igualmente favorables. Luego, en un momento dado, hubo un gran desabastecimiento de psicofármacos para el servicio de Psiquiatría y elaboramos microdosis de Meprobamato, Amitriptilina, Cloropromacina, Tioridazina, Tilo y otros; y aunque no se evaluaron resultados de forma confiable el consenso de la jefatura del servicio y de los médicos era de que resultaban de utilidad. Por esa fecha, en el año 1996, preparamos incluso microdosis demorfina para numerosos pacientes con neoplasias terminales; y eso ocurría así porque los familiares se enteraban de los buenos resultados que obtenían otros con las microdosis”.

En suma, aplicar microdosis consiste en dar a los enfermos medicamentos de diversos orígenes -botánico, animal (glándulas y tejidos), hormonoconcentrados, fármacos sintéticos (ampollas, jarabes, cápsulas, comprimidos…) y otras sustancias (neurotransmisores, histamina, serotonina, prostaglandina, citoquinas, factores de crecimiento, quimioquinas, etc.)- pero en cantidades muy pequeñas: entre 1.000 y 15.000 veces menores que las utilizadas normalmente.

Ahora bien, las microdosis que se utilizan son muy bajas si se comparan con las dosis utilizadas en la medicina alopática convencional… pero muy altas si se comparan con las utilizadas en Homeopatía. Y ese hecho es lo que suscitaría recelos entre los representantes de ambos mundos.

Por si fuera poco también el principio de actuación separa el tratamiento con microdosis del homeopático. Porque la microdosisse apoya en el principio de los contrarios -como los fármacos- y sigue los avances de la moderna Biología Celular, de la Bioquímica y de la Farmacocinética respetando los sistemas clásicos de diagnóstico y tratamiento mientras la Homeopatía sigue el principio de lo similar, toma su criterio clínico en la patogenesia, su acción no es bioquímica y no se limita sólo al cuerpo sino que influye en las emociones y desequilibrios psicológicos.

Sin embargo cada vez más médicos entienden que a pesar de lo que dicen los críticos de ambos bandos lo importante es que el método ¡funciona! A principios de este año, por ejemplo, la Comisión de Docencia del Colegio Oficial de Médicos de Valencia (España) no tuvo reparo alguno en incluir en el programa de formación continuada de los médicos un curso bajo el epígrafe Terapias con dosis mínimas: microdosis entre cuyos profesores estaba el doctor Rafael Torres, presidente de la Sección de Medicina Naturista, Homeopatía y Acupuntura de la organización colegial valenciana. Y desde allí, gracias sobre todo a los esfuerzos del doctor Miguel Quel Benedicto –médico con formación en Psiquiatría y máster en Medicina Naturista, Homeopatía y Acupuntura-, se está extendiendo por toda España a través de exposiciones, conferencias y cursos. “El procedimientose sale evidentemente de la farmacología clásica –nos diría el doctor Quel durante un seminario organizado por la asociación Plural 21 en Barcelona-. Con dosis hasta 15.000 veces menores de las habituales el nivel de la sustancia en sangre no tendría que ser suficiente para obtener efecto terapéutico pero, sin embargo, lo hay. Debe haber pues algún otro mecanismo de acción que explique por qué es así pero al no estar aún claro cuál hay colegas que rechazan sin más que pueda ser efectivo. Cuando lo mejor que podrían hacer es comprobar personalmente los resultados y luego opinar”.

Mecanismo de acción
Llegados a este punto debemos decir que es verdad pues que el mecanismo de acción de las microdosis está aún por aclarar pero no es menos cierto que tampoco se conoce el de muchos de los medicamentos que están hoy comercializados. Según el doctor Eugenio Martínez Bravo funciona porque las dos gotas que se instilan en las terminales neurosensoriales de la lengua llevan directamente la información del fármaco –natural o sintético- hasta el hipotálamo desde donde luego se transmite la misma a los órganos y tejidos del cuerpo mediante el sistema nervioso vegetativo. Es decir, sigue una vía directa neurohormonal en lugar de la vía indirecta que implica ingerir los medicamentos y que es la de boca-estómago-duodeno-porta-hígado-circulación general. En otras palabras, es una vía mucho más rápida que evita además que las defensas del organismo actúen contra el fármaco –lo que hace casi siempre ya que se trata en general de sustancias ajenas y tóxicas- que es precisamente lo que obliga a que las dosis sean elevadas para conseguir cierta presencia en sangre.

Cabe agregar que esta Vía Corta -como llamó el Dr. Martínez Bravo al camino receptores neurosensoriales-hipotálamo-corteza cerebral-sistema neurovegetativo-efectos curativos- podría explicar asimismo por qué es igualmente eficaz la aplicación de microdosis en lugares diferentes a la lengua como es el caso de los puntos de acupuntura. Como explicaría, en el lado opuesto, por qué ciertas sustancias químicas, al actuar sobre terminales nerviosas de la piel o el olfato -a pesar de no ser percibidas-, provocan respuestas orgánicas en forma de síntomas que pueden llegar a ser muy peligrosos (vea en este mismo número el artículo que publicamos sobre la Sensibilidad Química Múltiple).
No es en cualquier caso la única explicación posible. “La hipótesis de Martínez Bravo sobre el mecanismo de acción –nos diría el Dr. Quel- no está plenamente demostrada. De hecho la eficacia de terapias como la Acupuntura, la Homeopatía, las Flores de Bach, la Magnetoterapia, la Cromoterapia y otras puede residir en algún proceso perteneciente al espectro electromagnético, lo que referiría el mecanismo de acción a la Física Cuántica antes que a la Biofísica”.

Debemos añadir que la propuesta del tratamiento con microdosis es tan reciente que obviamente aún no hay grandes estudios científicos en cuatro fases, randomizados, a doble ciego, realizados en distintos centros hospitalarios con miles de pacientes y publicados en revistas científicas. Nadie se ha planteado hacerlo ni ha habido tiempo para ello. Pero sí hay suficiente información clínica registrada como para deducir la efectividad de las microdosis. “Hay ya miles de casos y decenas de estudios serios, amplios y hospitalarios en Cuba, México y Argentina –nos explicaría el Dr. Quel- que arrojan datos generales como para pensar que el método funciona e interesarse por él. Y, por cierto, todo el trabajo que se ha hecho con la botánica en México habría que hacerlo en España con nuestra Fitoterapia”.

Veremos si nuestras autoridades sanitarias están por la labor. En Cuba, por ejemplo, el auge alcanzado por la medicina alternativa llevó ya a la creación en el Ministerio de Salud Pública del denominado Grupo Nacional de Homeopatía, Terapia Floral y Microdosis

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